La enfermedad del sueño o tripanosomiasis africana humana (HAT) ha sido una causa conocida de preocupación para el África subsahariana desde el siglo XIX. La enfermedad transmitida por parásitos ataca el sistema nervioso central y es endémica en 36 países, donde es transmitida por moscas tsetsé infectadas. Las infecciones por HAT toman una de dos formas, dependiendo del parásito específico involucrado, y según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la enfermedad se considera fatal si no se trata.



La OMS dijo: “La enfermedad del sueño amenaza a millones de personas en 36 países del África subsahariana.


“Muchas de las poblaciones afectadas viven en áreas rurales remotas con acceso limitado a servicios de salud adecuados, lo que complica la vigilancia y por ende el diagnóstico y tratamiento de los casos.


Además, el desplazamiento de poblaciones, la guerra y la pobreza son factores importantes que facilitan la transmisión ”.


Las dos formas de HAT son causadas por dos especies de parásitos pertenecientes al género Trypanosoma.


Estos son el Trypanosoma brucei gambiense, que se encuentra en 24 países de África occidental y central, y el Trypanosoma brucei rhodesiense, que se encuentra en 13 naciones de África oriental y meridional.


Se estima que la enfermedad pone en riesgo a unos 70 millones de personas en el África subsahariana y ha sido calificada como una "enfermedad mortal".


Un nuevo estudio publicado por investigadores de la Universidad de Glasgow ha analizado cómo se desarrolla la enfermedad, lo que podría ayudar a los funcionarios de salud a diagnosticar y tratar mejor la enfermedad en dos etapas (temprana y tardía).


Con la ayuda de ratones de laboratorio, los investigadores encontraron que una variedad de genes del huésped que controlan el desarrollo de la enfermedad del sistema nervioso central se activan antes de lo que se pensaba, incluso antes que las características neurológicas de la enfermedad.


Los hallazgos, que se publicaron en la revista PLOS Neglected Tropical Diseases, podrían explicar por qué los síntomas neurológicos aparecen temprano, aparentemente fuera de sincronía con la progresión aceptada de la enfermedad desde la etapa temprana hasta la tardía.


Esto puede explicar por qué los parásitos pueden ingresar al sistema nervioso central tan rápidamente después de la infección.


La enfermedad se transmite principalmente por la picadura de la mosca tsetsé, aunque los vectores de transmisión son variados.


Por ejemplo, la infección de madre a hijo puede ocurrir cuando el tripanosoma ingresa a la placenta e infecta al feto.


Se sabe que se producen infecciones accidentales en los laboratorios debido a pinchazos con agujas contaminadas.


La OMS afirmó que también ha habido informes de transmisión del parásito durante las relaciones sexuales.

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